mis manos se mezclan con la arcilla, intentando crear algo nuevo. manos que modelan un presentimiento y se guían a través de lo imprevisto.
ese silencio que sostenía con su boca entrecerrada no calificaba de insensible, sino mas bien, demostraba que las palabras quedaban lejos de aquel dolor, que nada mas, sus ojos podían expresar.
después de todo el viento, la ruta del sol naciente.
no era costumbre, sino piedad.
dejaste de proclamar tus ideas, dejaste de luchar ante tus miserias, qué querías demostrarnos? que ya no eras feliz?
detras de esa cortina luminosa, sus ojos buscaban la posibilidad de un refugio.
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