Y las flores contaran sus secretos de manjares y azahares. Contaran los cuentos del amanecer, de la
lluvia y las gotas de rocío, de la luna llena. Hablaran sobre los colores de
sus pétalos y del cielo, de las abejas y el viento. La naturaleza salvaje, con su
fragilidad y su fortaleza. Y el viento
sopla haciéndose eco de mi rezo, el universo escucha y eleva mis pedidos en el vuelo del
ser. Es el viento que suelta para recibir las semillas y flores más preciosas. Aprendo
a leer con mi corazón los cambios sutiles en la naturaleza y las prontas
respuestas y espero con mis manos
abiertas sabiendo que la recompensa siempre llega, que los mensajes se elevan
como un panadero por los cielos. Abro mi
pecho para poder respirar el aire que me envuelve, para poder disfrutar de toda
la luz que me rodea. Me quedo en
silencio, vaciándome, sintiendo,
respirando.
29 de enero de 2015
7 de enero de 2015
Y de a poco fueron llegando a la
fiesta, al círculo sagrado de fuego. Iban entrando de a uno por el Este,
pasando entre las piedras colocadas una encima de otra, indicando el fin del
tiempo y espacio conocido y el comienzo de
la atemporalidad, donde todo es presente y no se distingue el abajo del arriba. En el círculo
todos somos uno para la reconexión con la fuente. Todos representamos las infinitas caras que
fuimos y seremos, es por eso la importancia del círculo. Es por eso que es
sagrado y sana. El cielo se va llenando de estrellas y la llama empieza a
cobrar fuerza, la gente empieza a reconocerse en su esencia primitiva, se pinta
de barro y saca todo aquello que esta demás. Y los hermanos del viento
jugaban a danzar, ayudaban a dar movimiento para generar el salto. Los hermanos
de la lluvia palmeaban y salpicaban, soplaban pretendiendo ser luz y rugido
grave. Los hermanos del fuego, que hasta ese momento, estaban sentados
observando a los demás, empezaron a moverse, poniendo sus manos en los
corazones de los presentes, encendiendo la llama que hay en todos Luego, llego el turno
de los hermanos de la tierra, que en esencia, son contenedores, y caminando a
su paso, cada uno fue a abrazar y dar cobijo a quien lo necesitara. La luna
llena bendijo cada emoción y el espíritu rezo al ritmo de los sanadores del
alma.
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BASTA PARA MI, BASTA PARA TODOS!