Agüita fresca, agüita linda, agua que me moja y me limpia,
que me permite jugar y sanar. Agua que enciende mi llamita y me conecta con mi niña interior si
se trata de charquitos y lluvia finita. Agüita que me libera de las penas, que
me enseña a soltar, que me muestra el camino de la suavidad y la constancia, de
la flexibilidad. Agüita que me canta, que puede ser silenciosa o rugir como un
gigante. Agüita que calma los incendios de mi querida tierra, que nutre y espeja. Como es adentro es afuera.
24 de noviembre de 2014
23 de noviembre de 2014
Y con su sonaja de plumas hacia
vibrar su corazón. Es que cada vez que pronunciaba sus cánticos todo a su
alrededor entraba en ese ritmo. Todo a su alrededor entraba en movimiento, acomodándose
para ser. Su voz poderosa, voz de hechicera, voz de las entrañas de la tierra y
el cielo. Sonríe y da una patadita al suelo, el polvo se levanta por sobre sus
pies. Palmea sus manos con un chasquido y vuelve a zapatear el polvo del
piso, que a sus pies parece un instrumento más de sanación. Vuelve a hacer un chasquido aunque, esta vez, pronuncia un grito que proviene del fondo de su corazón.
Cuando su voz se acerca al corazón, produce una vibración que su círculo entra
en una realidad aparte. Esa voz que es capaz de penetrar y entrar en cada célula
del cuerpo, planta, hoja, molécula de agua. Todo se acomoda según la geometría sagrada.
Todo entra en perfecto equilibrio.
16 de noviembre de 2014
Canto para nacer, acaricio las plantas y ayudo a mis pies ser la
danza que quieran ser. Canto para ser libre con el viento. Quizás toque las
estrellas que se espejan como lunares en mi cuerpo. Y tal vez una lágrima caiga y juegue con el
agua haciéndose un círculo que se expande hasta la otra orilla. Respiro mi
orilla y siento mi cuerpo moviéndose, estirándose para soltar todo aquello que
ya no me pertenece. Juego a moverme, desprendiéndome, siendo una hoja que
agradece su viaje con el viento, quizás un diente de león recorriendo un
atardecer de primavera. Es que todo está floreciendo. Voy llevando el rastro de mi respiración a la
tierra como si fuera una semilla que pronto dará su primer brote. Y tomo coraje para abrir, para ser brote,
para sentir mi corazón y mirar la luz del sol. Ser verde y que mi tallo sienta
el calor del sol, el agua, la tierra…mi corazón late y mis manos se abren.
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BASTA PARA MI, BASTA PARA TODOS!