18 de mayo de 2008


Algo se derretía a su alrededor y sabia que no era el tiempo. Algo perdía consistencia y sabia que no era la subjetividad. Recorrió el cielo hastiado de tanta libertad. Busco refugio, como una gota de lluvia, y fue reclamando al viento su entrega.
Pocas veces las caídas no reunen otros espectadores, pero esta era una caída intima- sigilosa- y profundamente calculada.
Los extremos lo hacían sentirse vivo, moverse de manera autentica.
Su caída. Sus miedos y fortaleza comulgando entre esa rabia y la razón de ser. Su ser contra su imaginación. Lamentablemente, algo se desprendía de él. Sigiloso, armaba y desarmaba su guarida. Furioso derribaba sus defensas. Solitario hablaba consigo mismo. Había miradas, miradas fugaces, que descifraban dolor, pero su voz no alcanzaba a decir palabra alguna.


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BASTA PARA MI, BASTA PARA TODOS!