7 de enero de 2015



Y de a poco fueron llegando a la fiesta, al círculo sagrado de fuego. Iban entrando de a uno por el Este, pasando entre las piedras colocadas una encima de otra, indicando el fin del tiempo y  espacio conocido y el comienzo de la atemporalidad, donde todo es presente  y no se distingue el abajo del arriba. En el círculo todos somos uno para la reconexión con la fuente.  Todos representamos las infinitas caras que fuimos y seremos, es por eso la importancia del círculo. Es por eso que es sagrado y sana. El cielo se va llenando de estrellas y la llama empieza a cobrar fuerza, la gente empieza a reconocerse en su esencia primitiva, se pinta de barro y  saca todo aquello que esta demás. Y los hermanos del viento jugaban a danzar, ayudaban a dar movimiento para generar el salto. Los hermanos de la lluvia palmeaban y salpicaban, soplaban pretendiendo ser luz y rugido grave. Los hermanos del fuego, que hasta ese momento, estaban sentados observando a los demás, empezaron a moverse, poniendo sus manos en los corazones de los presentes, encendiendo la llama que hay en todos Luego, llego el turno de los hermanos de la tierra, que en esencia, son contenedores, y caminando a su paso, cada uno fue a abrazar y dar cobijo a quien lo necesitara. La luna llena bendijo cada emoción y el espíritu rezo al ritmo de los sanadores del alma. 




No hay comentarios.:

BASTA PARA MI, BASTA PARA TODOS!