Me miró a los ojos y, suavemente,
con sus dedos marco un camino entre mi frente,
hombros y corazón. Soplo mi frente aliviando todo mi cuerpo, me sentí en
paz, sin necesidad de protegerme y cerré los ojos entregándome a su poder. Con sus
manos hablaba una y otra vez a través del tambor. Lentamente mis latidos se
acompasaron con esa vibración en la que reside el universo entero. El sonido
entraba como un mantra por mis sienes, retumbaba suavemente en mi ser y yo me
iba aflojando. Me duele el cuerpo, sé que mi ser esta sanando. Me toca la
cabeza y hace movimientos circulares, me pide que me quede. Me indica que es
acá y que conecte con las plantas de mis pies. Es acá, es ahora, me susurra y
me vuelve a soplar, esta vez en mi coronilla. Recibo su presencia, su amor. Sólo
quiero seguir escuchando el tambor y vibrando. Ese es mi lugar sagrado de protección.
Los sonidos siguen entrando y saliendo de mí, cada golpecito es una nueva
activación. Cada activación necesita del amor necesario para atravesar el dolor
me dice mientras sostiene mi nuca y mueve mi cabeza hacia adelante. Cómo se siente confiar en el amor? Me pregunta
mientras pega un grito de águila y da un golpe seco a mi pecho. Como se siente
recibir al universo entero en tu corazón?. Siento el calor que recorre mi
cuerpo. Qué significa recibir el honor de estar hoy aquí? Me señala mientras
arroja humito en mi estómago mientras usa sus plumas de cóndor. Honrar el lugar
sagrado dentro tuyo y de todos los demás. Honrarte, respetar lo que fuiste y serás
a través de tantas vidas es honrar el amor que tuvieron los demás para
compartirla con vos. Lanza un aullido y el tambor acelera su ritmo.
2 comentarios:
Hermoso Martu, expresaste la experiencia muy claramente
me recorren algunos escalofríos mientras voy leyendo... se me vienen imágenes claras, sonidos... gracias por recordar! gracias por compartir!
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