Sus hojas de menta y dientes de león, la gota de rocío y el
aire puro del amanecer. Me muestra su
historia a través de sus ojos y no hay disfraz para la naturaleza. Quizás un
manantial, quizás la nebulosa o el polvo de estrellas. Todo es. Bajo un manto
de algodón va suspirando toda contradicción y se encuentra con la sabiduría de
ser. Y en silencio el grillo frota sus patitas contra su pecho. Vibra sobre el
tronco de su árbol preferido. Siente la brisa y respira profundo, sus alas
saben extenderse en el espacio.
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