Canto para nacer, acaricio las plantas y ayudo a mis pies ser la
danza que quieran ser. Canto para ser libre con el viento. Quizás toque las
estrellas que se espejan como lunares en mi cuerpo. Y tal vez una lágrima caiga y juegue con el
agua haciéndose un círculo que se expande hasta la otra orilla. Respiro mi
orilla y siento mi cuerpo moviéndose, estirándose para soltar todo aquello que
ya no me pertenece. Juego a moverme, desprendiéndome, siendo una hoja que
agradece su viaje con el viento, quizás un diente de león recorriendo un
atardecer de primavera. Es que todo está floreciendo. Voy llevando el rastro de mi respiración a la
tierra como si fuera una semilla que pronto dará su primer brote. Y tomo coraje para abrir, para ser brote,
para sentir mi corazón y mirar la luz del sol. Ser verde y que mi tallo sienta
el calor del sol, el agua, la tierra…mi corazón late y mis manos se abren.
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