Agüita fresca, agüita linda, agua que me moja y me limpia,
que me permite jugar y sanar. Agua que enciende mi llamita y me conecta con mi niña interior si
se trata de charquitos y lluvia finita. Agüita que me libera de las penas, que
me enseña a soltar, que me muestra el camino de la suavidad y la constancia, de
la flexibilidad. Agüita que me canta, que puede ser silenciosa o rugir como un
gigante. Agüita que calma los incendios de mi querida tierra, que nutre y espeja. Como es adentro es afuera.
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