Y con su sonaja de plumas hacia
vibrar su corazón. Es que cada vez que pronunciaba sus cánticos todo a su
alrededor entraba en ese ritmo. Todo a su alrededor entraba en movimiento, acomodándose
para ser. Su voz poderosa, voz de hechicera, voz de las entrañas de la tierra y
el cielo. Sonríe y da una patadita al suelo, el polvo se levanta por sobre sus
pies. Palmea sus manos con un chasquido y vuelve a zapatear el polvo del
piso, que a sus pies parece un instrumento más de sanación. Vuelve a hacer un chasquido aunque, esta vez, pronuncia un grito que proviene del fondo de su corazón.
Cuando su voz se acerca al corazón, produce una vibración que su círculo entra
en una realidad aparte. Esa voz que es capaz de penetrar y entrar en cada célula
del cuerpo, planta, hoja, molécula de agua. Todo se acomoda según la geometría sagrada.
Todo entra en perfecto equilibrio.
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